Los sueños de igualdad e integración social flamean en lo más alto de la Provincia de Buenos Aires. Cerro Tres Picos

Cerro Tres Picos

Con motivo del 30 aniversario del Centro de Día para personas con discapacidad “Espacio Feliz”, el área de educación física a cargo del los Prof. Federico Pierri y Mariano Bouvet, desarrolló una serie de actividades relacionadas con “La Vida en la Naturaleza“. De este modo nació el sueño de la “Expedición Tres Picos“. Su objetivo principal era coronar la cima del Cerro más alto de la provincia de Buenos Aires, demostrando que no hay límites para alguien con decisión y perseverancia.

En este caso nuestro protagonista fue Matías Von Rentzell, un joven de 32 años, gran deportista, que llegó a la vida con Síndrome de Down.
Nuestro primer desafio fue saber con certeza que Matías llegaría íntegro a la cima;  para esto, agudizamos su entrenamiento a nivel aeróbico y realizamos trabajos de potencia. De esta manera nos daríamos una idea de su respuesta ante el esfuerzo.
El siguiente paso fue conseguir la autorización de parte de la familia y la institución, quienes nos depositaron toda su confianza.
Una vez logrado esto, comenzamos a golpear puertas y así poder juntar el dinero necesario para llevar adelante esta historia de esfuerzo y superación.
El día jueves 8 de abril, partimos hacia el pueblo de Tornquist, allí nos esperaba el “Cerro Tres Picos“. Luego de 6hs. de charla y mates, llegamos al Hogar Rodolfo Funke,  donde armamos el campamento base y nos dispusimos a testear a Matías.
Le colocamos un “Polar” (monitor cardiaco) y salimos a caminar por las sierras.
En ese momento, reafirmamos que teníamos al lado “Un Formula 1”, y pensamos: …”Los que tendríamos que haber entrenado éramos nosotros”…
Así comenzó a palpitarse el gran éxito que tendría la Expedición.
Luego de un sueño reparador, bajo una noche estrellada,  nos levantamos con la ansiedad de comenzar el ascenso. Preparamos el equipo, y a las 11 de la mañana iniciamos el trekking.
Matías que no quiso ser menos, exigió llevar su mochila, con su bolsa de dormir, aislante y parte de la carpa.
Nuestro primer objetivo fue cruzar el bosque de pinos hacia “La Tranquera” donde podríamos almorzar. Fue un trayecto bastante agotador pero lo superamos fácilmente.

Matías paso a paso fue perfeccionando su caminar y su ritmo fue en aumento.
Luego de almorzar y avisar  que estábamos en perfecto estado, reanudamos el trekking hacia “El paso dinamitado”. Este fue un trayecto más relajado, que nos permitió ir tomando fotos y filmando.
Matías llevaba en su “Polar” una alarma que indicaba sus limites bajos y altos de pulsaciones. La misma nos advertía el momento en que debíamos parar a descansar y  cuando su recuperación era la justa para seguir adelante. Con Mariano nos asombrábamos de no haber escuchado en ningún momento la alarma de alta, cuando nuestras pulsaciones estaban por las nubes, él venia paseando.
Esto nos permitió llegar a la “Cueva de los Guanacos” sin ninguna parada y en un tiempo total de 5 hs.

Una vez allí armamos la carpa y nos sentamos a tomar unos mates admirando el “Cerro”. No podíamos creer lo cerca que estábamos de lograr nuestro objetivo.
Al caer la noche, la “Cueva de los Guanacos” se convirtió en refugio y cobijo para los deseos de coronar la cima y hacer historia.

El sábado luego de desayunar, preparamos el equipo necesario y alrededor de las 10:00 hs. comenzamos el trekking por sobre la cueva. Hasta el momento todo venia tranquilo, fuimos tomando fotos y realizando algunas tomas de video. Al llegar a la piedra llamada “El Bote”, nos preparamos para comenzar la etapa mas complicada a nivel técnico, teníamos por delante una canaleta con una curva de nivel de mas de 100 mts. hacia la cima. Para sortear esta etapa, utilizamos un bastón extensible en donde Matías iba tomado a modo de baranda.
A medida que nos acercábamos a la cima, el camino se tornaba más escarpado y el viento soplaba más y más fuerte.
Ya en la ante cumbre dejamos el bastón y terminamos el recorrido trepando de piedra en piedra.  A las 13:00 hs. del sábado 10 de Abril, Matías convirtió la cumbre del “Cerro Tres Picos” en un “Espacio Feliz” y un medio de superación personal e institucional. Demostrando que la voluntad fue más fuerte que la discapacidad,  haciendo historia al ser el primer joven con síndrome de down en coronar la cima del cerro con sus 1.239 mts. sobre el nivel del mar.

Queremos agradecer a todos aquellos que nos apoyaron desinteresadamente, para que nuestro sueño de superación se haga realidad: Espejo s.a. – Carrefour – Calera del Oeste – Grafica Ricciardi s.a. – Racer – Marisa Tommasiello, los Exquisitos V. Gesell – Florencia Bengolea.

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