La Historia detrás de la Foto: Camélidos

Por Marcelo Scanu*

En esta entrega relataremos la historia de dos fotos pues aunque cada una de por sí tiene mucho para contar, juntas le darán un condimento extra.
Siempre los camélidos silvestres (vicuñas y guanacos) son bastantes elusivos para fotografiarlos. Con el puma como uno de sus predadores y con otro más peligroso aún, el hombre, es de por si muy desconfiado. Muchas veces perdemos esa ansiada imagen debido a esta rapidez en darse a la fuga; del lugar y del foco. Justamente son decenas los casos donde perdí esos testimonios. Cierta vez, corrí desde un unimog de Gendarmería Nacional tras una vicuñita solitaria ante el asombro de nuestros circunstanciales acompañantes.  Corté camino por unos cerritos pero al final en la  foto sólo se distinguía un punto. En otra ocasión, no muy lejos de este paraje al pié del Incahuasi pero años después, abrí el cierre de la carpa y me encontré cara a cara con una cría de vicuña. Al alcanzar la cámara ya se había esfumado junto a su madre y el resto de la manada. No quedó impresa en papel fotográfico pero si en mis retinas, los ojos y la mirada del animal especialmente. Y podría proseguir….

Laguna Brava en La Rioja tiene la característica de poseer en su territorio tanto guanacos como vicuñas. He hablado de ella en nuestra anterior entrega, relaté uno de nuestros viajes donde visitamos los restos del antiguo avión que traía caballos de carrera. Precisamente en aquella expedición armamos campamento en la orilla de la salina, en las cercanías de unas ruinas incaicas, seguramente un tambo o posta a la vera del Camino del Inca. Poseía en las cercanías un manantial de agua dulce donde se congregaban aves y vicuñas. Precisamente estas caminaban por el campamento de noche y durante el día pastaban no muy lejos. Cierta vez una gran manada se paró a observar la pelea entre dos machos por el control de las hembras. Impávidas esperaban el final del combate mientras se daban mordiscones y patadas levantando polvo. Como comenzó terminó y huyeron.

Durante aquellos días salí de la carpa y a unos centenares de metros se erguía una espectacular vicuña macho, robusta y fuerte, observándome. Me acerqué despacio hasta donde me dejó y presioné el obturador. A propósito lo centré en la composición para darle más fuerza al desolador paisaje. Ignoro si participó del combate anteriormente descrito sin embargo su altiva figura descollaba en el desierto. Pastos casi secos, castigados por la meteorología, se observan en primer plano y cerros pelados y rocosos en las cercanías pero al fondo, separando en las alturas un cielo casi límpido de una tormenta en formación, surge el espectacular cerro Bonete (mal llamado Bonete Chico) de 6759 msnm, esto es, 200 metros menos que el Aconcagua. Este volcán en realidad, luce nevado y altivo superando por centenares de a todos los cerros de las cercanías y cerrando en forma sublime la composición de la alta montaña riojana, a la cual retraté en esa ocasión.

Los recuerdos son difusos en algunos aspectos por lo cual no consigno si en esa misma ocasión o en un viaje un tiempo después, en camino a la laguna y cerca del Refugio del Peñón, junto al arroyo y a las pasturas, se observaban decenas de mansas vicuñas y guanacos entremezclados. Mucho me llamó la atención la armonía de estos camélidos pues nunca los había visto compartir tranquilamente un mismo lugar. Aquí si los camélidos no se inmutaban ante nuestra presencia, más aún, algunos debían ser desalojados antes del paso del vehículo con sonoros bocinazos. Ante la posibilidad de una bella toma, hice detener la camioneta ante tres guanacos. Ellos giraron sus cabezas mirando altivamente como si fueran miembros de la realeza. Formaron una elegante y simétrica composición y rápidamente quedó inmortalizada en una luminosa diapositiva, la cual hoy comparto con Ustedes.

*Marcelo Scanu es auspiciado por Makalu y es integrante del Makalu Team.

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