Los Antiguos: milagro después de la tragedia

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A 20 años de la explosión del Volcán Hudson donde su última erupción registrada data del 8 de agosto de 1991, Los Antiguos muestra como hizo para recuperarse de la furia de la naturaleza.
En agosto de 1991 las noticias hicieron foco en un apartado rincón austral. La magnitud del desastre parecía tan grande como desconocido era el lugar donde ocurría. El nombre del pequeño pueblo de Los Antiguos en Santa Cruz adquiría notoriedad bajo la sentencia de la ceniza volcánica del Hudson. Ante el desconcierto de una situación desconocida magnificada por el aislamiento se produjo un éxodo, principalmente de mujeres y niños.
Las tareas de despeje y limpieza comenzaron de inmediato, a la vez que se cuantificaba la escala de la tragedia: en aquella primavera los frutales y otros cultivos no tuvieron cosecha y los animales seguían muriendo. El horizonte permanecía gris, incierto.

Pero el trabajo de las personas, el paso del tiempo, las lluvias y los vientos le devolvieron a Los Antiguos su habitual aspecto. Retornaron las aves, las flores. Los suelos mejoraron su permeabilidad y aireación. Resurgió la producción y la voluntad de su gente. Se incrementó su población, hasta cuadruplicarse en la actualidad. El pueblo se ha desarrollado y re-inventado como pujante localidad turística y productiva. Una historia de éxito ante la adversidad.

El hombre no puede detener la fuerza de los volcanes, pero los volcanes no pueden detener a la fuerza del hombre.

El caso de Los Antiguos:

El actual Intendente de Los Antiguos, Oscar Sandoval, también ocupaba ese cargo en el año 1991 y consultado al respecto nos comentó: “La caída de cenizas nos tomó por sorpresa en medio de un gran desconocimiento. La primera medida fue asumir como jefe de Defensa Civil y ponerme al frente de la catástrofe. Reunimos a la población y nos organizamos nombrando jefes de manzana para atender las tareas mas urgentes, y evacuar a la población cuando mejoró un poco la visibilidad después de varios dias de oscuridad. La evacuación de mujeres, niños y ancianos, la hicimos porque en ese momento desconocíamos si las cenizas podían ser peligrosas para la salud (posteriormente comprobamos que no) y por otra parte, para facilitar la tarea de los hombres que se quedaban con el fin exclusivo de limpiar las cenizas.”

También, en coordinación con el Gobierno Chileno, se socorrió a los habitantes de la vecina localidad de Chile Chico, abriendo las fronteras y trasladándolos a Comodoro Rivadavia para que pudieran redirigirse a Coyhaique. A partir de ahí, nos abocamos a la coordinación logística de limpieza y recuperación.
Sandoval expresó: Fueron días de palas, palas y mas palas. Cualquier persona que venía, lo poníamos a palear cenizas. Llegó un momento que el ánimo de la gente decayó y en eso fue fundamental la ayuda de los psicólogos enviados, que realizaron un gran trabajo en la población”.

La Solidaridad Argentina:

“Trabajamos junto al Gobierno Provincial, Nacional, Vialidad, las áreas de Salud, y también la provincia de Córdoba se solidarizó con nosotros enviando profesionales. El INTA y el Consejo Agrario colaboraron ayudando a los productores. Fue muy valiosa la ayuda que recibimos de los argentinos de todos los rincones del país y el trabajo del Ejercito de salvación. Un año después ya habíamos recuperado nuestra Fiesta Nacional de la Cereza, realizada de manera totalmente solidaria por León Gieco.

“Después de haber sacado 37.000 camionadas de cenizas, a los dos años y medio se reactivó la producción y con mayor cohesión como población salimos adelante hasta el día de hoy, en el que orgullosamente podemos mostrar nuestro pueblo.”

La Producción Frutícola – Ganadera:

El CFI, el INTA y el Consejo Agrario de Santa Cruz, realizaron un exhaustivo análisis y monitoreo del impacto de las cenizas en la región. El informe final presentó las siguientes concusiones que podrían extrapolarse a los productores afectados por el volcán Puyehue:
La recomendación en la zona de chacras fue incorporar la cenizas al suelo laboreo superficial para evitar voladuras dentro de las chacras arar la tierra , dado que mas que por sus componentes químicos colabora a mejorar la aireación y capacidad de absorción del suelo
En ningún caso se comprobó mortandad de animales (en particular ovinos) atribuibles a efectos tóxicos de las cenizas, sino por inanición, cobertura de las plantas del estrato intercoironal y erosión de dientes. Actualmente la recuperación ganadera es total.
La vegetación nativa en ninguna de las estaciones de observación que se implementaron en toda la provincia, se pudo determinar efectos nocivos inmediatos, a excepción del cubrimiento del estrato intercoironal sobre todo de sotavento. La fauna silvestre registró muertes por inanición o sed, migraciones a zonas libres de cenizas y alteraciones en el vuelo con lesiones oculares. Actualmente no se registran consecuencias ni en la fauna ni en la flora nativa.
Las aguas: si bien se cubrieron los pozos de agua para evitar el ingreso de cenizas, los acuíferos en la actualidad se mantienen potables.
Suelo: en las chacras laboreadas se detectó un aumento de fósforo. La cobertura en el sector Río Jeinimeni (limite con Chile) ya había disminuido de 25 cm al momento de la erupción a 15 cm 20 meses después.

Antecedentes de las erupciones volcánicas en Patagonia:

Este panorama de pesadilla ha tenido lugar innumerables veces desde que el hombre eligió la Patagonia como hogar. Ha tenido que enfrentar siempre los fenómenos naturales con ese rasgo característico del ser humano que es la adaptación.
El registro arqueológico brinda incontrastables evidencias de presencia humana entre potentes bancos de ceniza volcánica. Los mitos y la tradición oral también dan cuenta de escenarios apocalípticos en Patagonia.

El material arrojado por los volcanes es por angustiantes momentos parte de nuestro aire y de nuestra agua, para ser luego parte de nuestro suelo.
Hace unos 3260 años un volcán no identificado de la cordillera patagónica tuvo una erupción de proporciones difíciles de imaginar. La ceniza depositada durante ese dantesco episodio está hoy enterrada un metro bajo la superficie, claramente visible cuando se cava un pozo en Los Antiguos y otros lugares del sur.
Tal vez el primer registro de tiempos históricos sea el de mayo de 1891. Según el explorador Burmeister, el entonces casi despoblado Territorio de Santa Cruz recibió “una lluvia de ceniza que cubrió el suelo con un manto tan grueso y durante tanto tiempo, que parte del ganado pereció de hambre”.

Durante el siglo XX las precipitaciones de material volcánico en Patagonia fueron eventos que no pasaron de lo anecdótico, o fueron consecuencia menor de devastadoras erupciones y terremotos ocurridos en Chile, como en mayo de 1960. En esa oportunidad Bariloche recibió una lluvia de cenizas, aunque la capa depositada fue de menor espesor y el material más fino que el caído este año 2011.

El episodio de 1960 puede compararse al de Trevelin y Esquel de mayo 2008. En este último caso el brusco despertar del volcán Chaitén no tuvo mayores consecuencias fuera del pueblo en si, que resultó afectado por causas casi indirectas de la erupción como es el embancamiento de rios y arroyos por efecto de las cenizas depositadas en sus cuencas. Un arroyo cercano al pueblo de Chaitén cambió su curso atravesando zonas urbanizadas, destruyendo gran cantidad de viviendas e infraestructura. Un panorama similar podría tener lugar en la zona ahora afectada por el volcán Puyehue.

Las consecuencias de esta erupción de junio de 2011 que afecta al norte de Patagonia, no pueden todavía ser precisadas. La duración del evento volcánico y sus características, las condiciones meteorológicas de los próximos meses y otros factores le darán a este episodio su carácter particular.

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