Manaslu: "Un caos"

“Un caos”. Así de simple. Así de demoledora. Ésta es la definición que ha hecho Juanito Oiarzabal de la situación que se vive en estos momentos en el Manaslu tras más de una semana de incesantes nevadas que ha tenido a la veintena de expediciones que intentan la montaña bloqueados en el Campo Base, entre las que se incluyen la del propio Juanito y la de Edurne Pasaban. El problema está en los campos de altura, donde casi todos los grupos dan por perdido todo el material que habían subido. Y uno de ellos es el de Juanito, que había instalado ya el C-2 con un depósito del material necesario para el ataque a cumbre incluido.
Las sospechas no son infundadas. El sábado, el grupo de Edurne aprovechó una pequeña ventana de buen tiempo para subir a dormir asl campo 1, ya que tienen la aclimatación bastante retrasada. Desde que el día 14 llegaron al CB y al día siguiente subieron al C-1 a hacer un depósito de material, no habían podido moverse del CB. Y lo que vieron cuando llegaron al C-1 fue dantesco, prácticamente todas las tiendas estaban sepultadas bajo la nieve, muchas de ellas totalmente aplastadas, inutilizadas. Sólo aguantó la suya, de casi dos metros de altura. Tras horas quitando nieve, pasaron la noche, pero al día siguiente tuvieron que bajar rápidamente porque el tiempo de nuevo empeoró.
Cuando llegaron abajo y relataron lo sucedido el pesimismo se adueñó del CB. “Por lo que nos han contado, el C-1 lo tenemos tocado de muerte pero salvable”, explica Juanito, “pero el campo 2 no creemos que se haya salvado y por lo tanto habríamos perdido prácticamente la totalidad del equipo de cumbre. En los próximos días verificaremos si podemos llegar al C-2 e intentaremos recuperar lo máximo posible. ¡Es un caos!
Sólo cuatro de la veintena de expediciones presentes en el Manaslu habían logrado instalar el C-2 y son precisamente las más afectadas.
Así que el pesimismo empieza a cundir. Casi todas las comerciales empiezan a preparar su partida “y nosotros estamos en fechas, pero el tiempo tiene que dar un giro de 180 grados para tener alguna opción de poder intentar algo. Estamos animados pero la presión puede aparecer en cualquier momento. En una semana como máximo tendremos que tomar una decisión: o para arriba o para casa”, añadió el vitoriano.
Edurne es más optimista -“mantenemos la moral a tope”- pero también es consciente de que el tiempo tiene que cambiar para tener opciones.

Vía: blogs.elcorreodigital.com