Primer ascenso al Cerro Presidente Perón – Parte I

Primer ascenso al Cerro Presidente Perón (Primera Parte)

Por Marcelo Scanu* – Para NoticiasOutdoorNuestra
la vida está plagada de proyectos y sueños. Muchas veces, por no decir la mayoría de las veces, estos se retrasan más de lo pensado y tardan en volverse realidad. Durante años exploré la zona de Agua Negra y adyacencias, desde que era adolescente junto a varios amigos hicimos primeros ascensos y rutas nuevas. Desde 1991 recorrimos la quebrada de San Lorenzo y para nosotros, con pésimo equipo y poco dinero y medios, esta era nuestra “última frontera”. Más aún, la carta topográfica del IGM señalaba otros cerros interesantes y altos, los cuales lógicamente presumíamos vírgenes. Sin embargo eran difíciles de llegar. Del Cerro Bifurcación, uno de los ascendidos por nosotros, se desprendían cíclicas avalanchas de tierra y piedras formando un tapón de detritos difíciles de superar además del peligro objetivo.

 

A la par, desde algunos años, pensé en denominar alguna cumbre virgen con el nombre de Presidente Perón. Fundamentaba este homenaje en que el tres veces presidente había apoyado fervientemente el montañismo y el ski desde diversas actividades: practicándolo, difundiéndolo, enseñando en su permanencia en Mendoza y apoyando expediciones en la Argentina y en el extranjero. En varios de mis artículos he destacado estos hechos y el amor que tenía hacia la montaña y su gente. Además existen varias montañas con nombres de destacados hombres de nuestra historia pero ninguno con el suyo, una injusticia teniendo en cuenta los antecedentes antes citados.
Como tercer factor y amalgamándose perfectamente con los dos anteriores, precisamente en el 2010 cumplía 200 años de vida nuestra Argentina. Para homenajear este hecho fundacional diseñé un programa denominado Doscientos años de Patria, más de 500 de Patria. Subir entonces una cumbre de 5774 msnm situado frente al Olivares del Límite, cercano al límite con Chile permitiría resumir en ello los tres proyectos.

 

Intento y exploración anterior.

Conociendo la existencia de una huella minera que salía desde San Lorenzo hacia un lejano campamento minero, decidí en 2009 tratar de ascender el mentado cerro. Había visto el trazado de la huella en Google Earth, además de haberla recorrido unos centenares de metros en camioneta. Incluso tenía los datos de Antonio Beorchia Nigris quien si había llegado hasta el Portezuelo de Olivares en vehículo para entronizar una virgen en homenaje al paso de la columna del Comandante Cabot la cual apoyó a San Martín en su heroica gesta libertaria. Sin embargo, el estado del camino en 2009 era un enigma.  El 5774 msnm se veía en Google Earth como una poderosa montaña, extensa y con varias precumbres. Mis anteriores visitas y la carta topográfica del IGM me daban una idea bastante objetiva de la montaña y su ruta de acceso pero la nueva tecnología terminó por configurar el panorama.
A comienzos de 2009 intentamos la montaña junto a Mercedes Garrido y Antonio Pontoriero. Lamentablemente los estudios para la construcción de un túnel por Agua Negra, el cual discurrirá por debajo de la quebrada, hicieron que ir para allá fuese casi imposible. La minería y todo lo relacionado a ella manda en San Juan por lo cual, gracias a estúpidas reglamentaciones no se nos permitía el acceso. Finalmente con los días contados y sin una buena aclimatación logramos subir por la huella, muy destruida pues finalmente había sido abandonada. Logramos ver nuestro objetivo y observar el camino de aproximación. Del Bifurcación ya no se desprendían grandes avalanchas sino sólo algunas rocas aisladas y lejos del camino. No logramos avanzar mucho más y al final desestimé quedarme sólo para intentarlo, dejándolo para una próxima oportunidad, la cual se dio en Febrero de 2010. Muchos se habían anotado, como casi siempre ocurre en estas empresas, pero diversas situaciones familiares, de trabajo e incluso por motivos de salud a días de la partida diezmó el grupo a tal punto de quedarme sólo. Afortunadamente invité a Pablo González de Mendoza y el si pudo participar.

La previa

Con dos semanas por delante, decidí tomar una para aclimatarme y visitar viejos amigos. La segunda semana, donde vendría Pablo, sería la propiamente exploratoria. Así las cosas llegué a San Juan y esa misma tarde partimos a la zona de Iglesia. Digo partimos pues a un antiguo pero leal Taunus propiedad de Marcelo Ortega, subí junto a Miguel Beorchia Nigris y Fabio Pascual. Con Michele, compañero de aventuras, recorrimos varias veces esta región cordillerana y con Fabio, al cual no vi. por años pues se radicó en España, logramos la ruta del Filo Noreste del Agua Negra 5484 msnm y estuvimos también en la Quebrada de San Lorenzo y en el Bifurcación. Un grupo de amigos con ganas de pasarla bien y especialmente a mi me ayudaría a dejar el estrés de la gran urbe. Con mucho calor, típico de la siesta sanjuanina, los cuatro tomamos rumbo Norte.
Pasamos Iglesia y Las Flores. Habiendo hablado con las autoridades de Gendarmería Nacional (quienes fueron muy amables) y habiéndose terminado los trabajos de este lado de la cordillera relacionados a la factibilidad del túnel, pasamos rápidamente por la Aduana.  Unos días antes había pasado por el mismo lugar con mi esposa Estela y mi hija Camila, disfrutando unas vacaciones en familia. De paso tanteamos el ánimo, todas las restricciones impuestas en el 2009 se habían disipado, especialmente por las quejas justas de quienes las sufrimos. Rumbeamos hacía la cordillera, la cual se veía nevada y a unos 30 km torcimos hacia el sur, por una huella en buen estado. Nos detuvimos a fotografiar una bella águila blanca y luego los 2 ñandués, escurridizos ellos pero que siempre salen más o menos en el mismo lugar. A los 2500 msnm aproximadamente, Marcelo detuvo el vehículo siendo ya la tardecita. Acamparíamos allí esta noche, durmiendo al raso para ver, en lo posible, un extraño fenómeno lumínico al cual logramos ver varias veces pero desconocíamos su procedencia. La mayoría apuesta a gases de minerales los cuales producirían tal efecto. Juntamos una gran pila de leña y apenas se ponía el sol detrás de las nevadas cumbres, muchas ascendidas por nosotros por primera vez absoluta, prendimos la fogata. Fiambres y las excelentes milanesas de la señora de Marcelo fueron rápidamente devoradas junto a unos buenos vinos. El crepitar del fuego junto a la maravillosa luna llena amenizada por una interesante charla nos permitió pasar las horas. No apreciamos el fenómeno pero sí una hermosísima estrella fugaz, una bola incandescente por unos segundos. Miguel y yo rápidamente recordamos aquella que hace años nos alumbró haciendo de la noche día en un lugar no muy lejano al punto donde estábamos. Un curioso avión, con destino a San Juan, surcó el cielo. ¿Sería de la Barrick Gold quienes compraron uno hace poco? Si así fuese, ¿que llevaría? Con este y otros interrogantes nos fuimos a dormir en nuestro improvisado campamento, uno en el auto, los demás en colchonetas en el exterior. Con una campera y una fina manta térmica, aun siendo una noche fresca, lo pasé bien y tardé poco en quedarme dormido bien entrada la madrugada.
Los primeros rayos nos dieron en la cara y tiñeron de rojo las cumbres nevadas. La leña humeaba y el campamento cobró vida. Despacio preparamos un frugal desayuno. Ya en el auto, tomamos rumbo hacia el puesto Pismantita de nuestros entrañables amigos los Muñoz. Vadeamos el arroyo con cuidado, el Taunus estuvo a la altura de las circunstancias. Pronto divisamos la casa, donde nos esperaban. Un oportuno mensaje por celular a este paraje donde aún hay señal nos permitió avisarles de nuestra visita. Les llevaba una cantidad muy grande de semillas que generosamente me había cedido el INTA por gestión de un amigo, Claudio Longo. Les vendría bien en su huerta. Chivito al horno de barro regado con buen vino, acompañado de la charla siempre interesante de esta gente emprendedora y querible nos dio pié a una reparadora siesta. Estábamos a 2700 metros sobre el nivel del mar.

Preparando el ascenso

Al despertamos saludamos a nuestros anfitriones y volvimos a transitar la huella hasta el camino internacional y de allí nos adentramos en la cordillera parando en el refugio Arrequintín de Vialidad Provincial. Fue una alegría volver a ver a los muchachos, con muchos nos conocemos desde hace 23 años teniendo una férrea amistad. Descargamos un chivito que traía para compartir con ellos. Mis tres amigos debieron volver a la capital sanjuanina debido a trabajo.
Una semana me quedé en Arrequintín. Dimos buena cuenta del chivo, asado en un horno de barro. Pasamos unos días muy interesantes, rememorando viejas anécdotas ocurridas en tantos años de aventuras y exploraciones mientras tomábamos un buen vino del lugar. A la ya dura labor de abrir a fines de año el camino hacia Chile, esto es, limpiar de nieve y rocas caídas la traza se agrega el mantenerlo en condiciones. Por ejemplo en esta ocasión unos molestos flujos de barro lo interrumpían todos los días hasta que fueron contenidos. Además de ayudar viajeros, andinistas y turistas de múltiples maneras, incluso los han tenido que rescatar sin importar las condiciones meteorológicas. Hace años fui testigo de uno de estos incidentes cuando trajeron a una familia con hijos pequeños varada cerca del límite. Todo lo hacen con pocos recursos y mucho sentimiento. Vaya para ellos el agradecimiento y merecido reconocimiento público.
Arrequintin se encuentra a 3000 msnm y aunque esto no es muy alto, en esta región la puna se hace sentir. Se encuentra ubicado en un lugar estratégico, donde el arroyo aun no corre encajonado. En este paraje se ven antiguas ruinas, un corral de un poblador de antaño, criador de cabras y las estructuras y el camino de cornisa del antiguo complejo minero donde se seleccionaba el wolframio (también llamado tungsteno) acarreado desde las minas del Bronce. Este mineral se utiliza en herramientas y en la industria bélica entre otros. El yacimiento propiamente dicho se encuentra alto en el cercano Cerro El Bronce y esta conectado por este camino de cornisa, una verdadera obra de ingeniería ya en gran parte muy deteriorado, el cual llegaba también a la paralela Quebrada de Arrequintin y las minas de fluorita de Pata del Indio. Los camiones debían hacer varias maniobras para poder discurrir por esta traza.
Entre las ruinas se destaca una grande donde se seleccionaba y zarandeaba el mineral quedando aun restos esparcidos por los alrededores. También hay varias casas y dependencias y un polvorín con bolsas de pólvora. Esta aun se enciende. Prueba de ello hace algunos años prendí una bolsa de 50 kilos, travesura esta que es recordada todavía…
Actualmente hay varias carpas y casa rodantes de una minera cuyo trabajo es ver la factibilidad de construir el millonario túnel a baja altura que nos conectaría a Chile evitando el alto Portezuelo de Agua Negra a 4779 msnm. En una de estas casas rodantes se divisaba claramente por la ventana una caja de vivos colores con el símbolo de material radiactivo ignorando cual es su uso en este proyecto. Lo que si es obvio es el uso del túnel pues estando el de Mendoza y habiendo un excelente paso asfaltado en Catamarca (San Francisco) este se destinará a exportar los minerales de los yacimientos de la Barrick. Gran obra utilizando dinero público para acaparar costos de esta gigante empresa últimamente muy conocida por los hechos difundidos por la prensa con referencia a la Ley de Glaciares.

Llega mi compañero

Por fin, el día 6 de febrero llega quien sería en esta ocasión mi compañero, el mendocino Pablo González. Arribó junto a su esposa, una amiga y Miguel, quien venía a pasar un rato en este lugar tan querido por nosotros. Pablo ha hecho varios primeros ascensos en la región mendocina y también había estado algunas veces en Agua Negra. Sin conocerlo personalmente lo invité por mail y luego de un encuentro fugaz en Mendoza organizamos la salida. En honor a la verdad, el venía bien entrenado y yo, luego de varios días de abundante alimentación en los cuales hasta oficié de cocinero, me encontraba con la moral alta pero con varios kilos de más…
Ese día lo utilizamos en poner a punto los últimos detalles y recorrer las instalaciones de la antigua mina, sacando fotos de ella y de los objetos que aun quedan tales como antiguos utensilios de cocina y viejos calzados. A la noche disfrutamos de un excelente asado hecho por Pablo en el hogar del puesto regado con buen vino mendocino. No muy tarde nos fuimos a dormir, temprano partiríamos hacia la Quebrada de San Lorenzo, subiendo en cuestión de minutos 1200 metros de desnivel hasta nuestro campo base.

 

Campo base

Temprano cargamos nuestros equipos en la caja de la camioneta. Con la tranquilidad de poder dejar mucho en el campo base, pudimos darnos el gusto de llevar abundantes cosas como para hacer más confortable nuestra expedición. Nos despedimos de las chicas y de Miguel, casi un hermano para mí. El motor arrancó y lanzó una gran nube negra al hacer combustión en el medio con poco oxígeno. Pronto devorábamos curvas y contra curvas en medio de un paisaje bellísimo ya conocido de memoria por mis retinas. Pasamos la Estrechura, donde el río se angosta en forma increíble, Ojo de Agua con sus manantiales, la Vega de la Zorra, el Arenal hasta llegar a  la Quebrada de San Lorenzo. En el trayecto observé a mis antiguos conocidos, los cerros Negro Áspero, Agua Negra, San Lorenzo, entre muchos otros. El viento, como es habitual, era feroz y persistente. Veíamos como arrastraba la nieve desde las altas cumbres formando Viento Blanco en esas altitudes donde pronto esperábamos estar.
Bajamos nuestras cosas y saludamos hasta ver desaparecer la camioneta. Este punto había ya sido utilizado por nosotros en otras expediciones como campamento. Descansamos unos minutos, tratando de aspirar el poco oxígeno y luego con movimientos lentos armamos la carpa, la cual quedaría hasta nuestro regreso. El sol nos daba de lleno pero el viento bajaba bruscamente la temperatura. A la tarde saltamos el arroyo crecido de color marrón por los abundantes sedimentos arrastrados y caminamos por la huella minera para observar la otra huella que discurre a mayor altura. El año pasado el vehículo había logrado dejarnos en ella a una altura de 4400 msnm. La erosión y los derrumbes la dejaron impracticable y debíamos subir una ladera hasta empalmar con ella. Teniendo la experiencia del año pasado e intercambiando ideas al final trazamos nuestra ruta por una quebradita para llegar directamente al campamento del 2009 y de allí si seguir por la huella, o lo que quedaba de ella, hasta el pié del cerro. La noche fue tranquila y sin tantos síntomas de altura.
No nos levantamos muy temprano el 8 de febrero. Retozamos un rato, especialmente yo. Algunas ráfagas de viento se levantaron con fuerza, incluso una tuvo la fuerza como para arrastrar la bolsa de dormir de Pablo y esta hubiese terminado en el río si no lo alertaba y el corría con largos trancos hasta recuperarla. Preparamos las mochilas, grandes y pesadas con todo el equipo que necesitábamos llevar. Saltamos el arroyo, aún bravío y con hielo congelado en sus costados y proseguimos por la huella por un tiempo corto para nuevamente cruzar el arroyo y empalmar con la quebradita y el filo. Plantas espinosas a ras del suelo despedían un agradable aroma y este se mezclaba con el sudor que empezaba a  aflorar debido al esfuerzo. El Cerro San Lorenzo y sus extensos contrafuertes nevados ya ocupaban gran parte de la visión. Pablo llegó a la huella alta y me esperó. Estaba en mucho mejor estado. Nos encontramos y comimos un poco de queso y bondiola pues ya era el mediodía. Este punto era exactamente el mismo ocupado por nuestro campamento del 2009. Estaba tal cual, salvo algunas rocas caídas desde lo alto. Hasta un escarbadientes encontré. Pronto seguimos con la marcha. La huella estaba casi tapada por los derrumbes casi desapareciendo por trechos, un paisaje diferente al del año anterior. Proseguimos hasta unas curvas pronunciadas al pié del Cerro Bifurcación de poco mas de 5200 msnm. Lamentablemente no me habían podido procurar a tiempo una mochila de mi auspiciante por lo cual llevaba una que con peso parecía más una bolsa de papas (nacional, comienza con m y finaliza con e ). Utilizándola anteriormente con poco peso no hubo inconvenientes pero ahora me estaba matando. Al superar un pequeño portezuelo, prosiguiendo solamente por la voluntad y tozudez, apareció un ancho valle por donde discurría la huella minera. Los detritos del Bifurcación taparon el arroyo formando una lagunita con tonalidades rojas debido al sedimento arrastrado. Bajamos y Pablo prosiguió por el camino, preferí el lecho del arroyo. En un momento bajé la culpable de mi tortura y decidí no moverme más de ese punto. Era suficiente por ese día y allí haríamos campamento.

*Marcelo Scanu es auspiciado por Makalu y es miembro del Makalu Team.

Fotos de Marcelo Scanu y de Miguel Beorchia Nigris

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