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INFORME ESPECIAL: PARQUES NACIONALES DE LA ARGENTINA

Los Parques Nacionales arman un mapa con las más diversas y espectaculares geografías. En estas páginas, secretos y consejos para explorar ese mágico mundo

Diana Pazos. ESPECIAL PARA CLARIN

Encierran los principales escenarios naturales de la Argentina, aquellos que cortan la respiración por su belleza superlativa y que atraen a millones de viajeros de los rincones más insólitos del planeta. Sí, se trata de los Parques Nacionales, y conforman un sistema de 35 áreas protegidas a las que se sumarán otras diez en poco tiempo. Desde los paredones rojizos de Talampaya en La Rioja, hasta los magníficos glaciares de Santa Cruz. Desde las Cataratas del Iguazú, en el corazón de la selva misionera, hasta el Nahuel Huapi en el Sur, al que el propio Perito Moreno describió como “la reunión más interesante de bellezas naturales de la Patagonia”. ¿Y qué decir de El Palmar entrerriano o de Tierra del Fuego? Sorprendentes y admirables todos, basta la mera enumeración de estos Parques para dar cuenta de la diversidad y de los valiosos contrastes entre las regiones del país. Como también de su desmesura, de la riqueza de la flora y fauna, de las experiencias intensas que siempre promueven. Obviamente, al hablar de Parques Nacionales uno piensa de inmediato en la protección del medio ambiente y en las especies en peligro de extinción. ¿Pero cómo y cuándo fueron delimitados esos espacios? ¿Qué ocurre cuando un fragmento de paisaje es declarado Parque Nacional? ¿Cómo se controla el ingreso de los visitantes en áreas tan extensas y sin un alambrado perimetral? Todos estos y otros interrogantes son respondidos en este informe, dedicado a aquellos lugares encantadores donde el acento está puesto en preservar los recursos naturales y culturales.

Vaya entonces una primera aclaración para los viajeros más distraídos: sólo se puede ingresar a los Parques Nacionales por los accesos habilitados, porque así se garantiza también la seguridad de los visitantes. Por eso, hasta para hacer un simple trekking se debe transitar por los senderos permitidos, avisándole al guardaparques antes de emprender la travesía.

En el origen de todo esto figura Francisco P. Moreno, quien sembró en 1903 la primera semilla de un “parque público natural” al donar tierras a la Nación en la región del lago Nahuel Huapi. Con los años, estos espacios se multiplicaron y fueron delimitados mediante mensuras: en la mayoría de los casos, coinciden con accidentes geográficos como ríos, lagos, cordones montañosos o el mismísimo mar.

Regida por la Ley 22.351, la Asociación de Parques Nacionales (APN) tiene a su cargo el cuidado de estas unidades a través de un manejo coordinado y permanente. Para ello cuenta con personal capacitado, siendo los guardaparques los más conocidos por la comunidad: cumplen funciones de control, monitoreo de procesos ambientales y atención al visitante (ver Radiografía de los Parques Nacionales).

La superficie total de las áreas protegidas ocupa unas 3.700.000 hectáreas, que equivalen al 1,3 por ciento del territorio nacional. Es decir, una superficie mayor a la provincia de Tucumán, si bien en la APN aclaran que “lo ideal es que cada país alcance, al menos, un 5 por ciento con reservas naturales distribuidas equilibradamente en la totalidad de sus unidades biogeográficas”.

En realidad, estas cifras no incluyen a los Parques Provinciales, que no dependen de la APN y que tienen en su haber maravillas de la magnitud de los Esteros del Iberá de Corrientes, o de Ischigualasto -más conocido como el Valle de la Luna- en San Juan. Entonces sí, si se sumaran todas las áreas protegidas nacionales y provinciales, éstas alcanzarían unas 22 millones de hectáreas.

No obstante -hay que decirlo-, algunas reservas y parques provinciales cuentan con personal y recursos escasos como para emprender acciones memorables. De allí, afirman, surge la necesidad de una mayor integración de las políticas nacionales y provinciales, sumando a los sectores privados.

Extensos y muy visitados

Santa Cruz no sólo es la provincia argentina que posee el mayor número de áreas protegidas (tiene 4 y 2 en formación), sino que sus 13 “ríos de hielo” integran el Parque Nacional Los Glaciares, el más extenso de todos con 726.927 hectáreas. De los 13 glaciares, es el Upsala el de mayor tamaño, con casi 600 km2. Sin embargo, el Perito Moreno es el más conocido y visitado, por encontrarse a sólo una hora de viaje desde El Calafate y por el famoso espectáculo de su ruptura. Con 30 km de largo, un frente de 4 km y 195 km2, su superficie es equivalente a la ciudad de Buenos Aires, con 202 km2. “Son testimonio remanente de los últimos 2 millones de años y presenciaron el fantástico episodio del nacimiento de la Humanidad”, recuerda la placa colocada por la UNESCO frente al Perito Moreno. Pero no todo son glaciares allí: el cerro Chaltén o Fitz Roy figura entre los más impactantes del mundo.

Junto con el Nahuel Huapi, son los parques más visitados de la Patagonia. Precisamente, este último es el segundo en extensión de la Argentina, alcanzando las 709.886 hectáreas. Laguna Frías, Puerto Blest, la isla Victoria, la Cascada Los Alerces o el lago Mascardi son más que suficientes para revalorizar las maravillas que cercan San Carlos de Bariloche. Sobresale, por supuesto, el propio lago Nahuel Huapi, con 560 km2 de aguas heladas, azules y una profundidad superior a los 400 metros.

En el otro extremo del país y enmarcado por la selva paranaense, en Misiones, se encuentra el Parque Nacional Iguazú y los 275 saltos de las Cataratas. Considerado el lugar más desbordante de vida de la Argentina -debido a su gran biodiversidad-, recibió un millón de visitas durante 2007, y quedó así en la cima de las preferencias.

Cercano, y sobre los llanos del Chaco Húmedo, el Parque Nacional Río Pilcomayo fue declarado sitio Ramsar -amparado por la Convención de Humedales de Importancia Internacional-, y cobija especies en peligro (aguará guazú, ocelote y lobito de río), además de tres “estrellas” del Guinness de los Récords: el carpincho es el mayor roedor viviente; el tapir es el mayor mamífero terrestre de Sudamérica; y el mono carayá o aullador es considerado el animal más ruidoso sobre la Tierra.

Siguiendo con números extremos, el Parque Nacional Tierra del Fuego es el más lejano de Buenos Aires. Con la fantasía de pisar Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, y de llegar “donde los Andes se caen al mar”, es uno de los sitios más visitados por el turismo receptivo.
Un último desafío entonces. ¿Cuál será el parque más chico? El lector tiene cinco segundos para acertar y no lo logra. Es el Parque Nacional Los Arrayanes, cuyas 1.796 hectáreas eran hasta 1971 una zona de reserva del vecino Nahuel Huapi, en Río Negro. Le sigue de cerca, con 2.458 hectáreas, el Parque Nacional Pre-Delta, próximo a Diamante, en la provincia de Entre Ríos.

Nuevas áreas protegidas

En los próximos meses, la Administración de Parques ampliará la superficie del sistema de áreas protegidas. Está prevista la creación del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (uno en Chubut y otro en Santa Cruz) y Bosques Petrificados de Jaramillo, sobre la base del monumento natural actual.

Otra novedad es que dos distritos contarán con sus primeros Parques: Campos del Tuyú, en la provincia de Buenos Aires; e Islas de Santa Fe, en territorio santafesino. Además, se está trabajando para sumar cuatro reservas ubicadas en áreas militares.

Es cierto que para describir con justicia a todos los Parques Nacionales necesitaríamos un libro y ya se han escrito algunos al respecto. Por eso resulta más saludable transmitir una frase que resume la filosofía del personal patagónico de la APN, a la hora de recomendar prácticas de bajo impacto: “No deje signos de que haya estado alguna vez en el lugar”.

¿Asignaturas pendientes? Que las hay, las hay. Por ejemplo, adquirir nuevas áreas y lograr un mayor control sobre los desmontes para que los Parques no sean “islas de conservación”. Después de todo, ya lo dijo el reconocido biólogo estadounidense Barry Commoner: “La paz entre los hombres debe preceder a la paz con la Naturaleza”. Que así sea.

CLARÍN – VIAJES

http://www.clarin.com/suplementos/viajes/2008/08/31/v-01749165.htm

VIA: boletinparques.blogspot.com