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Travesia en bici al Ojos del Salado

Travesia en bici por la ruta Argentina al Ojos del Salado
 
El Ojos del Salado se localiza al sur del desierto de Atacama, en la zona más árida y desértica de Los Andes, sobre una amplia planicie denominada Altiplano Sudamericano. Ubicado en la III Región de Chile y en la provincia de Catamarca por el lado argentino, en un sector rodeado de montañas de 6.000 mts. se destaca imponente el Ojos del Salado. Debido a su ubicación en plena Puna de Atacama, la montaña presenta condiciones climáticas muy secas, con nieve únicamente durante el periodo invernal y sólo en las cotas superiores.
En nuestra expedición realizaremos una aproximación en mountain bike, desde Fiambalá (Argentina) y relevamos las rutas hasta el campamento base de volcán (5.500 mts.).
 
Comenzamos a rodar…
El amanecer se presentó con un fuerte viento Zonda que oscurecía el horizonte con tierra y arena en suspensión como un preludio de la jornada que nos esperaba. El primer día debimos recorrer 54 km y superar un desnivel de casi 1500 mts. La ardua tarea nos demandó 7 hs hasta llegar al primero de los refugios, construido por el gobierno de Catamarca, a 2974msnm y que son utilizados por los viajeros en caso de emergencia. Allí hicimos noche y al amanecer del martes nos encontrabamos nuevamente en la ruta con destino a Cazadero Grande. Esta jornada fue menos extenuante ya que un viento suroeste nos acompañó durante los 60 km de recorrido que nos permitió alcanzar en las bicicletas velocidades que superaban los 60 km/h. El final de la jornada nos posicionó a 3.456 msnm
 
El asfalto se hace huella
En la mañana comenzamos por una antigua huella de vehículos 4×4 un ascenso abrupto desde Cazadero Grande hacia el “Abra de Juan Carlos” (4800 msnm) luego un descenso de algunos km hacia “Cueva del Cuerno” (lugar de encierro y esquila de vicuñas utilizado por los lugareños), luego trepamos hacia “Abra del Cuerno” (4200 msnm) llegando al final de la tarde a “El Hornito” (4000 msnm). Al día siguiente continuamos pedaleando 10 km hacia “Reales de Rasguidos” (4400 msnm). Hasta aqui arroyos de deshielo nos acompañaban al costado del camino por lo que es posible contar con agua para los campamentos. Ya llevábamos 3 días de pedaleo en un 55 % del camino que sumó 50 km. El camino por delante es demasiado dificíl por el terreno arenoso, guijarros volcánicos y el esfuerzo de ascenso en bicicleta a cierta altura lo vuelve casi imposible y por ese motivo dejamos nuestras bicis y continuamos a pie y mochila al hombro…
La vegetación dominada por coirones que se vuelven cada vez más pequeños y comienza a notarse su ausencia debido a que las condiciones de la alta montaña así lo determinan.  El suelo no se moja ya que las pocas precipitaciones que ocurren se mantienen en forma sólida (nieve o hielo).  Grupos de vicuñas y guanacos nos observan desde lo lejos sin dejarnos acercarnos para tomarles fotos o filmarlos.
Después de 5 horas y un fuerte viento del oeste llegamos a “Portezuelo Negro” (5200 msnm) donde armamos la carpa con precaución pues las ráfagas de viento podían ponerla en vuelo si nos descuidábamos. A partir de este lugar encontramos varios sectores con penitentes de hielo.
Desde aquí recorrimos al día siguiente durante 5 hs. un amplio valle que asciende hasta los 5330 msnm en dirección noroeste por 5 km y se continúa luego 6 km mas por otro valle en dirección norte para acceder al campamento Arenales (5500 msnm) al pie del volcán.
 
Regresamos
Realizamos un descenso desde Portezuelo Negro hacia Reales de Rasguido en 3 horas y luego otras 8 horas más llevando a pie nuestras bicis, pasando por Hornito y siguiendo por la via tradicional de acceso al volcán para llegar a El Quemadito. Esta vía es muy interesante por los diversos paisajes durante el recorrido que nos tocó descubrir: medanales, roquedales y formaciones rocosas sedimentarias muy llamativas acompañados por las innumerables vueltas y contornos que crea el río Cazadero Grande.
 
Recta Final
Ya en el refugio provincial Cazadero Grande en la ruta nacional 60 empredimos en la mañana los últimos 110 km que nos separaban de Fiambalá. El viento en contra impidió en parte ir con cierta velocidad a pesar de que la ruta es de bajada y en los km finales nos dejo exaustos  y llenos de tierra y arena, situación deplorable en la que ingresamos a Fiambala. Por suerte nuestro ánimo y hambre estaban intactos y el delicioso pollo a la provenzal como menú  acompañado de  cervezas bien heladas cerró nuestra experiencia…
 
Juan Martín Laborde de www.acampartrek.com.ar
Para NoticiasOutdoor

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