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Trekking de alta montaña en Vallecitos, Mendoza

 

Ubicado a 80 km de la ciudad de Mendoza y a 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, dentro del Cordón del Plata, Vallecitos es un sitio que cada día prospera como centro de actividades de montaña (trekking, escaladas, ascensiones,etc.)
El relato que en adelante voy a narrarles comenzó el día 15 de octubre de 2010, ese viernes amaneció lindo en la ciudad de Mendoza, pero se veía que en la Cordillera de Los Andes, la cosa estaba un poquito complicada, especialmente sobre el Cordón del Plata que era el objetivo que nos habíamos propuesto para ascender tres cerritos muy piolas (Andresito 3.250 m, Arenales 3.380 m y Lomas Blancas 3.440m ).
Partí  a eso de las 13:00 hs,  con Carlitos “Rockman” Cisterna, con el objeto de instalarnos en el refugio de la UNC y aclimatar un poco hasta la llegada de los clientes que lo harían en las primeras horas del día siguiente. La verdad que la montaña mendocina es bonita, especialmente si hay poco tránsito por la ruta que une Mendoza con la República de Chile, hoy era uno de esos días agradables para estar en la montaña.
Kilómetro a Kilómetro fueron pasando la sitios que destacan la ruta,  Destilería de YPF de Luján de cuyo, Agua de la Avispas, Dique Potrerillos y finalmente el pueblo de Potrerillos donde paramos para aprovisionarnos de unas pilas que nos faltaban.
Las nubes eran de techo bajo muy acuosas y ya se perfilaba que estábamos dentro de un centro de baja presión que se había posado sobre el dique de Potrerillos. Proseguimos el viaje y efectivamente la cosa empezaba a estar difícil, subimos los caracoles de Vallecitos con terrible niebla y arribamos al Refugio de la Universidad Nacional de Cuyo, (2.850 m) donde nuestro gran amigo y mejor refugiero  Sergio, con un fuerte abrazo nos recibió y nos ayudó a ubicarnos dentro de nuestra habitación. Nos enteramos ahí, que el Ejercito Argentino estaba de maniobras por la zona, y que por causa del mal tiempo no habían podido ascender ninguna cumbre.
Siguiendo con nuestro plan de aclimatar  realizamos una caminata hasta el esquí club Vallecitos y de ahí hasta el Refugio del Club Mendoza de Regatas para luego volver bajando la canaleta hasta la UNC, la cosa no cambiaba y el agua en suspensión  amenazaba con transformarse en agua nieve o  directamente nieve.
Luego de casi tres horas de caminata, revisar el vehículo y acomodarlo para pasar la noche en la playa de estacionamiento del refugio, nos dedicamos a unos mates, de esos que enloquecen.
Entre anécdotas de montaña y risas de recuerdos gratos, decidimos que era hora de cenar y la tarea me tocó a mí; Fetuccini con crema y queso, más un guisito  que a  Sergio le había sobrado del almuerzo; UN LUJO GASTRONÓMICO.
A punto de irnos a dormir llegaron,  tres oficiales del Ejército Argentino, que debían dormir en el refugio y comenzó una amena conversación de geopolítica internacional, un lujo para estos tiempos y un ejemplo de lo maduro que gracias a Dios en algunos temas estamos los argentinos.  Así nos fuimos a dormir, pero oh sorpresa!! La nieve empezó a caer y las esperanzas de un día futuro de ascensiones se empezaron a nublar. Lo mismo dormimos como troncos.
Por la mañana, tipo 06:00 hs, caná, caná -al mejor estilo Terray- y todos arriba, desayuno, preparativos para la espera de los clientes y… niebla, agua en suspensión, un poco de nieve de vez en cuando y otra vez los infaltables mates que se mezclan con los comentarios de rigor que el clima amerita. Pequeña caminata de observación por los alrededores, unos viajes de leña para la estufa del refugio y a lo lejos… subiendo por los caracoles, el Bora de Bruno, que junto a Marito y Rubén suben en espera de un día de montaña.
Llegada, abrazos, saludos y pronostico de salida entre mates; las cosas cambian, no haremos los ascensos previstos; he observado demasiado hielo en la entrada de la quebrada y los muchachos no tienen experiencia,  ni equipo para ese objetivo, que la naturaleza hace 24 horas nos planteó, se los explico y no dudan de mi palabra, a cambio, les ofrezco un trekking hasta el Salto 4.300 m –es de los duros- pero creo que una vez que pasemos el centro de baja presión que cubre todo,  las cosas pueden cambiar y podremos disfrutar  mejor del día.
Empezamos a subir por la canaleta, con el fin de, -en una hora-, hacer una parada en la Vegüita inferior, la cuesta es pesada y combinamos las fotos que nos tomamos con niebla y nieve. Así avanzando  con los comentarios de Rubén, y mis pedidos de silencio para concentrarnos y regular la respiración, vamos amenizando el principio de la Jornada. En 57 minutos, estamos en la Veguita, ahora si la niebla lo cubre todo, no se ven ni las manos, casi tropezamos con dos carpas instaladas. Seguimos por la senda, hacia nuestro siguiente objetivo: Piedra Grande, 3250 m todos en fila,  cruzamos el río, que no trae ni una sola gota de agua –la cosa cada día está peor-  nos metemos de lleno en la quebradita de salida al filo, cuando nos encontramos con dos Rosarinos, que habían intentado el Vallecitos, por la ruta Normal y venían con grandes signos de cansancio. No han podido hacer cumbre por que el viento en el filo Plata-Vallecitos estaba terrible.
Saludos, fotos y seguimos, el grupo comienza a sentirse mejor, la marcha regulada en respiración y paso, tiene buenos resultados.
El clima cambia cuando estamos a 10 minutos de Piedra Grande, Sol Radiante, del que quema mucho y mar de nubes para abajo que enloquece. Más fotos y arribo a Piedra Grande (3.525 m) En este sitio no encontramos con varios montañistas que vienen de la zona del Salto, y algunos de la Cumbre del Vallecitos; Nos informan que el tiempo ha estado de la misma manera desde el jueves y que el centro de baja presión ni se ha movido en 48 hs.
Aprovechamos para merendar  e hidratarnos, algunas fotografías, y explicación de lo que nos espera; los clientes están muy alegres con el sitio y lo que el paisaje les ofrece, Encuentro a Carlitos un poco apático, le pregunto si está todo bien, me responde que sí. No lo veo bien, me parece que no ha pasado una buena noche, le pido que se hidrate y que coma algo con azúcar, lo hace y al cabo de unos treinta minutos seguimos camino hacia el Infiernillo.
La subida es dura y los que han llegado por la mañana empiezan a sentir los efectos de la altura, les recomiendo un paso corto sostenido y en cada parada un sorbo de agua, para mantenerse hidratado. A los 3.700 m, y sobre la entrada que lleva a la curva de la espina, Marito me dice que se “planta”, dice que es mucho, lo calmo, le digo que si lo hacemos más despacio podemos lograrlo, además agrego que el paisaje que le espera es mucho mejor, se reconforta diciéndome que sigue, pero para mí, su trekking está a punto de terminar. Así ocurre ni bien entramos a la curva, se sienta y dice “Juan se acabó”, le acepto la decisión, pero le pido que se coloque en un lugar que le determino por precaución ante caídas de piedras de la pared norte del Cerro Franke. Como efecto dominó y unos metros más arriba, -ya sobre la Espina ( 3.900 m) Carlitos abandona su labor de asistente de guía, hoy no es su día de montaña y me pide permiso para bajar y quedarse con Marito, como la bajada no es peligrosa y los puedo observar desde donde estoy, le aconsejo que se hidrate y si es posible que tome una aspirina-.
El  paisaje en esta zona es muy bello , hacia el Este y como telón de fondo los “cincomiles” Rincón y Vallecitos y un sol radiante, ni una sola nube o viento, lo que permite un buen registro de fotografías. Con las bajas de Marito y Rubén, expongo un nuevo plan, continuaremos hasta que me lo pidan, les confirmo que el lugar es seguro que sin asistente de guía puedo seguir hasta que algunos de ellos desista, si eso ocurre, debemos volvernos. La cosa queda aclarada así y continuamos.
Rubén empieza a moverse muy lento, me le coloco atrás y lo aliento a seguir, dejo que Bruno haga lo suyo adelante. Al cabo de un par de minutos Rubén me pregunta si falta mucho reconozco que está al límite de sus fuerzas y no lo expongo mas, le digo que estamos cerca pero que lo que queda es mucho más duro –Infiernillo (4.100 m)- y le recomiendo hidratarse y que conversemos un poco, nos detenemos y de la pequeña conversación que tenemos se desprende que lo mejor es regresar. Hago tres llamados con el silbato a Bruno y este regresa hasta el punto en el que nos encontramos.
Comenzamos a bajar y a los pocos minutos, nos encontramos con Marito y Carlitos, los dos se encuentran descansados y de mejor ánimo. Continuamos con el descenso y más fotos, el mar de nubes sobre Las Veguitas es impresionante y obliga a tomar fotografías, al poco de andar llegamos a Piedra Grande. Parada obligada y charla con  montañistas ahí reunidos -esperan a un grupo que viene descendiendo desde el Cerro  Franke  (5.100 m)-.
Descansados iniciamos el tramo final, sobre las Veguita aparece la niebla que cubre todo y la marcha se hace lenta, en la Veguita Inferior nos encontramos con dos andinistas que han hecho el Adolfo Calle (4.300 m) y esperan a sus compañeros que deben llegar un poco más tarde, continuamos el descenso y aparece la Toma de Agua y La Canaleta con sus pintorescos refugios, ya falta poco, entre la niebla que se dispersa aparece el blanco del Refugio con su chimenea largando humo. Hemos tardado siete horas en hacer el trekking. Un par de elongaciones nos devuelven la fuerza y el descanso a los músculos. Los chicos preparan sus cosas para el descenso, Carlitos y yo nos acomodamos en el Refugio. Despedida de las montañas para ellos y para nosotros el análisis de nuestra labor.

Por Juan Molina de Juan Molina Expediciones para NoticiasOutdoor

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