Cimas en el Makalu

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Juanito Oiarzabal ya descansa en el Campo Base del Makalu, una cima que ha vuelto a alcanzar y que ya hollaba en 1995, por su ruta normal. En aquella ocasión surgieron ciertos comentarios sobre si el vasco había alcanzado realmente la cumbre o se había quedado en una cima anterior. Oiarzabal siempre afirmó haber llegado a la cumbre principal. En cualquier caso, Juanito vuelve a los 8.465 metros, logrando su vigésimo segundo ochomil, algo que no ha logrado nadie.

Oiarzabal no llegaba solo a la cumbre, acompañado por Roberto Rojo y el serpa Pasan Nuru, conquistaba una montaña que también intentó en 2.002, por su pilar Oeste y llegando a los 7.600 metros, y en 1989, por la misma ruta y quedándose a cien metros de la cima. “No hay nadie más por aquí. Son las nueve y media de la mañana. Las condiciones son buenas. Estamos disfrutando de la cumbre. Hace un tiempo excepcional y tenemos unas vistas increíbles aunque, no te creas, hemos pasado mucho frío”, comunicaba Juanito desde la cima.

No ha sido un camino de rosas para el alpinista con más ochomiles en su currículum, ya que al descender al CB, desde el campo 4 en 12 horas, se quitó las botas y descubrió principios de congelación (Síntomas de congelación) en el tejido que le injertaron en los pies en el 2004, cuando sufrió la amputación de todos los dedos. No perdió el tiempo y fue a la tienda de la expedición andaluza que intenta la montaña, donde encontró al mismo médico que le atendió en el K2 y que le hizo las primeras curas en aquellas gravísimas congelaciones. “Estoy preocupado, no lo voy a negar. Me ha dicho el doctor que la cosa no es grave pero, con mis antecedentes, tengo que estar preocupado. Quiero que me vean cuanto antes y empezar el tratamiento. Las primeras horas son vitales para salvar el mayor tejido posible”.

Este nuevo problema para los pies de Juanito podría precipitar su retirada de los ochomiles, que tenía prevista para otoño, cuando iba a tratar de ascender el Cho Oyu (8.201 M), tras lo cual sus planes pasaban por iniciar actividades en sietemiles y seismiles. Juanito tratará de llegar lo antes posible a Zaragoza para ver al especialista que le trató los pies en 2004 y a partir de ahí, decidirá su futuro en la montaña.
Santiago Quintero, segundo ochomil
“Nunca imaginé que fuera tan hermosa”, comentaba Santiago Quintero, por teléfono satelital, tras descender de la cumbre del Makalu. “Fue una subida muy exigente. Muchas veces quise darme la vuelta y regresar, solo veía rampas interminables, tramos de roca que no se acababan nunca, hasta que alcancé la arista y en este momento tuve la certeza de que íbamos a llegar”. Una vez arriba, él y dos compañeros brasileños, Irimar y Waldemar, disfrutaron de una vista despejada del Everest y del Lhotse. “Lo único que hice fue llorar y llorar”, reconoce Quintero.

Tras ser recibidos por una foto del Lama en la cumbre (“Que gran bienvenida”) y de disfrutar de la vista desde más de 8.400 metros, Santiago iniciaba un descenso precario, muy cansado, después de superar 1.850 metros de desnivel en el ataque a cima. Así, Santiago Quintero, cumple con su segundo objetivo antes de probar suerte en el K2 en 2009. Su primer ochomil, los dos coronados sin ayuda de oxígeno suplementario, era el Broad Peak, cuya cumbre pisaba el año pasado.

Fuente: Desnivel y losandeszine.blogspot.com