Crampones

Los crampones son parte del equipo indispensable en cualquier época de año. Trekking sobre hielo, glaciares, paredes de mixto, en fin, a una determinada altura los cerros siempre los requerirán. Esta plataforma con dientes, unida a nuestras botas de trekking nos otorgarán la tracción y seguridad necesaria sobre la nieve y el hielo.

Hay una gran variedad de crampones disponibles en el mercado, y por ello, se puede tornar confuso el momento de la elección de lo que buscamos como la mejor opción para nuestras necesidades. Conocer lo básico te ayudará a tomar la mejor decisión.

Crampones: partes y funciones

Antes de comprar un par de crampones, te debes familiarizar con sus partes y funciones. Procederemos a detallar cada una de ellas:

Puntas: Primero hay que tener claro que la geometría de las puntas es crucial. Ella determina la manera en que funcionan los crampones. Hay una serie de variables que debes estudiar para conocer sobre la funcionalidad de los distintos tipos de crampones, como por ejemplo, el largo de las puntas, la relación entre las puntas frontales y las secundarias, entre otras.

 

Dada la característica principal de los crampones rígidos, es que han sido diseñados para un uso más técnico como la escalada en hielo vertical, su estructura rígida provee de un mejor soporte en las punteras y vibra mucho al momento de golpear, comparados con sus hermanos articulados. Al momento de escalar por una delgada capa de hielo, esta característica se hace valer y significan una ventaja importante. Sin embargo, cruzar un glaciar con este tipo de crampones, hace que sea una experiencia desagradable, ya que no podrás flectar los pies de manera natural. Además ellos requieren ser utilizados preferiblemente con botas plásticas, ya que al usarlos con un calzado más flexible, puede provocar que se doblen y dañen.

Puntas laterales: El crampón no debe tener un número de puntas verticales inferior a ocho, ya que son éstas las que nos darán la estabilidad en la pisada.

Puntas traseras: Las dos puntas traseras se hallan perpendiculares a las puntas laterales para conseguir un apoyo firme en descenso.

Puntas delanteras.

Rectas hacia abajo (fig.2). Indicadas para terrenos mixtos donde dejan trabajar a las puntas frontales con facilidad.

Proyectadas diagonalmente hacia adelante (fig.1). Para escalada en hielo y nieve. Al ayudar a las puntas frontales, se consigue un buen apoyo .

Puntas frontales.

Longitud: Sobre hielos duros una punta corta penetrará en su totalidad sin dejarnos separados del hielo e inestables, debiendo vencer un gran brazo palanca con nuestros gemelos. Sobre hielos con la capa exterior blanda o podrida, unas puntas más largas nos facilitarán llegar a la superfície sólida sin necesidad de patear insistentemente.

Inclinación: En ascensiones sencillas por nieve es preferible que estén muy inclinadas hacia abajo para ofrecer mayor estabilidad. Para uso técnico bastará una ligera curvatura, ya que si ésta es exagerada, no sólo no penetrarán bien sino que, además, las constantes patadas tenderán a doblarlas hacia abajo. Las puntas con perfil vertical (en forma de pico de piolet) tienden a una mayor inclinación y no se doblan hacia abajo. Existen sistemas de puntas modulares que permiten intercambiarlas y sustituirlas cuando estén gastadas o deterioradas. Básicamente encontramos tres tipos de puntas frontales en el mercado:

Horizontales: Son las clásicas puntas todo terreno.

Verticales: Las mejores en cascadas. Ofrecen menor apoyo en nieve o hielo blando. Algún m odelo incorpora puntas con perfil mixto (vertical y horizontal), quedando un perfil en “T” que penetra bien en hielo duro, ofreciendo a la vez apoyo sobre nieve o hielo blando.

Monopunta: Ideal para escalada extrema en cascada. No es polivalente y suele ser algo más larga que las puntas por parejas, ya que penetra mejor y puede encajarse en agujeros o fisuras.

Sistemas de fijación: Otra de las partes de los crampones es su sistema de fijación. Los sistemas de fijación mantienen unido los crampones a las botas. Por ello es importante familiarizarse con los cuatro sistemas de fijación que detallamos a continuación, y que te ayudarán el proceso de elección de tus futuros crampones.

1. Fijación rápida o automática: Sujeta la bota mediante una brida metálica en la puntera y una talonera de presión, que se asegura con una correa para evitar un descalce inesperado. Sólo puede calzarse con botas de suela rígida con bordes o rebajes en talón y en puntera para que las piezas del crampón encajen con seguridad.
2. Atadura mixta o semi-automática: Combina talonera de fijación rápida tipo esquí y una pequeña correa con anilla en la parte delantera para sujetar la puntera de la bota. Este sistema es polivalente al poder adaptarlo a varios tipos de botas.
3. Correas: Se trata del sistema más extendido. Para reducir la posibilidad de que se aflojen, pasar las correas por las anillas de afuera hacia adentro y dar a continuación una vuelta más.

Antibot: Es indispensable adquirir estos elementos junto con tus crampones, ya que su función principal es prevenir la peligrosa acumulación de nieve bajo tus crampones, evitando así la posibilidad de sufrir deslizamientos.

Transporte de los crampones: Si bien no forman parte de los crampones, tener la bolsa adecuada para transportarlos es un ítem importante. Cada vez que no los estés usando, es mejor poder transportarlos al interior de la mochila, para no tener que correr el riesgo de perderlos. La importancia de la bolsa para crampones, es que evitas destruir lo que lleves al interior de la mochila, o bien herir a un compañero en caso los transportes en el exterior de la mochila.

 

¿Qué crampón debo comprar?

Ya familiarizado con las partes y funciones, te puedes abocar a la elección del mejor par. Los puntos más importantes al momento de decidir tu compra, son los siguientes:

Identificar el tipo de actividad o escalada que quieres desarrollar, y la funcionalidad que esperas de tu equipo.

Crampones de marcha: Ideales en pendientes suaves. Son ligeros, articulados y suelen tener 10 puntas. Existen modelos hiper-ligeros en aluminio que, dada su fragilidad, suelen usarse en la mayoría de ocasiones para esquí de montaña. El sistema de fijación recomendado es el de correas independientes para talón y empeine para conseguir adaptarlo a todo tipo de calzado, incluso en botas de trekking.

Crampones clásicos: Son los más polivalentes para todos los terrenos. Estructura clásica con 12 puntas, articulados o semi-rígidos y con fijación por lo general de correas o mixta, aunque también los hay con fijación rápida.
Crampones técnicos: Los mejor adaptados a la escalada extrema de paredes verticales y cascadas heladas. Son rígidos o semi-rígidos. Estos crampones, como lo indica su nombre, no se doblan al caminar, ya que no están diseñados para ello, si no que para escaladas técnicas en hielo. Ellos permiten que el escalador mantenga su talón en una posición ligeramente inferior a la punta de la bota, evitando así el cansancio. El sistema de fijación es por lo general automático y las puntas frontales son específicas, con perfil vertical para cascada e incluso con una sola punta. Estas puntas dan un rendimiento excelente en hielos de fusión, pudiendo ser intercambiadas en algunos modelos. Las puntas delanteras están proyectadas en diagonal hacia adelante.

Por último, verifica que tus botas sean compatibles con el tipo de crampón que estás decidido a comprar.

Consejos finales:

El crampón debe estar bien sujeto pero sin llegar a oprimir el pie.

Es importante ser cuidadoso en el uso y transporte, ya que sus puntas pueden rasgar las prendas, tanto en la mochila como en pantalones, polainas y pantorrillas.

No hay que colocarlos en el exterior de la mochila sin protectores, podríamos lesionar a un compañero.

Al salir de las reuniones hay que evitar hacerlo en la vertical del compañero.

Llevar siempre una cinta de nylon de longitud suficiente para reemplazar o reparar la de nuestro crampón en una posible emergencia.

Ajustar el crampón antes de salir de casa.

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