Los dinosaurios de la montaña

Los precursores del andinismo de todo el país se reunieron recientemente en la localidad calingastina de Barreal. El sanjuanino Sergio Fernández, que estuvo en la tercera expedición argentina que hizo cumbre en el Himalaya, fue uno de ellos.

Ni camperas de materiales térmicos y ultralivianos. Ni botas especiales para soportar la nieve y días interminables de caminata. Ni bolsas de dormir térmicas, ni grampones de última generación. Nada de esta indumentaria, que es moneda corriente en la actualidad entre los montañistas, se usaba hace cincuenta años. Entonces, quienes querían subir un cerro, tenían que apelar al ingenio, la voluntad y prescindir de las 4×4 y los alimentos deshidratados. Esta fue una aventura que vivieron personas que se transformaron en los pioneros del montañismo en la provincia. Ahora, la mayoría supera los 80 años de vida. Con el entusiasmo intacto y los recuerdos a flor de piel, se reunieron hace unos días en Barreal para recordar antiguos tiempos.

«Nada era fácil, sobre todo conseguir la indumentaria. Por lo general apelábamos a la buena voluntad del Ejército que nos daba las botas viejas y hasta las mochilas. Cuando empecé a subir montañas, era impensable comprar esta clase de accesorios», cuenta Sergio Fernández (80), uno de los andinistas sanjuaninos más reconocidos ya que participó de la tercera expedición argentina que escaló las montañas del Himalaya, entre las que se encuentra el Everest, la montaña más alta del planeta. Además formó parte del primer grupo de sanjuaninos en escalar el Aconcagua, el pico más alto de América.

«La tercera vez que subí una montaña, dije que no era para mí. Sufrí mucho porque iba con las típicas Championes de la época. Pero el panorama cambió cuando en 1946, los soldados del RIM 22 me prestaron un par de botas», cuenta Sergio. Fue cuando este montañista se reunió con un grupo de muchachos del barrio y armó el Club Amigos de la Montaña, la primera organización montañística de la provincia y que sirvió de puntapié para la formación del actual Club Andino Mercedario. Sergio también integró la comitiva que envió el Gobierno para bajar la Momia del Toro en 1969.

«En esa época todo era muy pesado. Eramos animales de carga». Es una frase que repite una y otra vez el montañista. Tenían que llevar calentadores a nafta y alcohol. Las mochilas se las proveía el Ejército y ellos tenían que arreglarlas, al igual que las bolsacamas. «Teníamos que llevar hasta las papas para cocinar. Ahora todo se soluciona con alimentos deshidratados», dice el hombre.

No era usual ver una mujer en la montaña a mediados del siglo XX. Sin embargo, Sergio cuenta que tuvo mucha suerte. Dice que pudo subir varias montañas con Mirtha, que es su esposa. Incluso junto a uno de sus hijos, recorrió el camino a Chile por Agua Negra a pie, para promocionar la ruta, en 1964, poco antes de que se inaugurara oficialmente el acceso.

Sergio escaló por última vez hace diez años. Fue en Ushuaia, donde está radicado desde hace 27 años. A pesar de la nostalgia, el rostro se le ilumina cuando habla de la sangre joven del montañismo local. «Hay un semillero importante. Montañistas excelentes y jóvenes que han alcanzado metas muy importante y que sin duda marcan historia en esta disciplina», dice el hombre.

Todas estas fueron anécdotas que recordaron en Barreal más de 50 andinistas de todo el país, y que forman parte de los inicios del montañismo en Argentina. «Fue un buen reencuentro. Ver viejas fotos y recordar nuestra época de oro nos devolvió la alegría», agrega Sergio. En esta reunión estuvo Ulises Vitale, el mendocino que también formó parte de la tercera expedición argentina que escaló el Everest en 1971.

En la séptima expedición al Himalaya (1993), participaron los sanjuaninos Pablo Schlögl, Sergio Noguera, Jorge Garcés y Aníbal Maturano, que entonces tenía 19 años y fue el argentino más joven en escalar el Everest. En 2007, Alfredo Cevallos y Federico Sacchi, también sanjuaninos, hicieron cumbre en uno de los picos más altos del Himalaya. Se convirtieron en los primeros argentinos en subir esa montaña por la vía más difícil.

MÓNICA MARTÍN – DIARIO DE CUYO

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