Trekking en busca de yacimientos de gas

Desde México Humerto Olivera, montañista y amigo de NoticiasOutdoor, nos envía un breve relato de la expedición que está realizando: «Trekking en busca de yacimientos de gas«. El autor nos cuenta los métodos que está utilizando para sobrellevar la vida en la montaña transladandose más de 5km diarios a 45 grados centigrados:

Quién iba a decirme que en esta temporada de verano en México solicitarían mis servicios como montañista para asegurar la logística implementada por una gran empresa transnacional dedicada a determinar el potencial oculto de reservas de petróleo y gas ocultos bajo el subsuelo de la tierra, el método utilizado es a través de percusiones sísmicas producidas artificialmente por grandes vehículos especializados en golpear la superficie a una frecuencia y posición determinada estratégicamente para poder obtener señales geofísicas
que serán registradas e interpretadas por equipo de computo para obtener el resultado final: Una imagen referencial del subsuelo, algo similar a un estudio de ultrasonido durante el embarazo.

¿Trekking para buscar hidrocarburos?

Tal vez suene extraño relacionar el mundo del trekking con un trabajo de exploración de recursos energéticos con otro objetivo totalmente distinto a lo que comúnmente suele tener un trekking deportivo o turístico pero así es, diariamente mis compañeros y yo subimos y bajamos este macizo montañoso enclavado en medio del desierto coahuilense al norte de la república mexicana, nuestra misión es asegurar el paso de topógrafos y empleados encargados de hacer pasar un tramado de cables que cruzarán la montaña en dirección este – oeste cada una con distancias superiores a los 5 kms y equidistante una de otra por 360 mts, en total 27 líneas cuyos cables serán suministrados en puntos estratégicos de la montaña a través de helicópteros.

Salvar paredes verticales y pendientes peligrosas con dispositivos de
seguridad alpina es la prioridad. La montaña Cerro el Tulillo es el nombre
que recibe esta montaña, la cual me ha permitido acercarme y conocer unos cuantos secretos guardados por la naturaleza árida semiseca. Caminar buscando la línea recta en cada línea de montaje nos obliga a desplazarnos a campo traviesa por sus laderas, cañadas y aristas, la vegetación xerófila adaptada para este clima muestra su peligrosidad latente día a día, agaves, cactáceas, nopales y diversas plantas espinosas parecen estar a la espera de cualquier movimiento en falso para recordarnos que estamos invadiendo su hábitat, es la primera vez que uso una especie de polainas llamadas localmente canilleras hechas con segmentos de tubería PVC y cubiertas con lona de vinil, son nuestra armadura más efectiva para protegernos de las pinchaduras bajo las rodillas e incluso la posible mordedura de serpientes, los ojos los protegemos del brillante sol y de las foucarias; largas ramas espinosas que se alzan a la altura de nuestras cabezas. A 18 días de caminar
y trepar más de 5 Kms diarios sobre el Tulillo, los estragos del sudor están causando rozaduras en espalda y hombros, partes que están permanentemente en contacto con la mochila, la deshidratación está latente pero la evitamos adicionando electrolitos al agua, la cual bebemos continuamente de nuestra provisión personal de 4.5 lts que cargamos en la mochila, en estos días mi piel ha funcionado como nunca lo había hecho antes, aunque trato de ayudar delimitando la evaporación y por lo tanto mayor pérdida de agua y sales, colocando una toalla sobre mi cabeza, nuca y parte de la cara, me llega a la mente la vestimenta de los beduinos que cubren prácticamente todo el cuerpo para mantenerse frescos, al estar prácticamente dentro de un termo.
A 45° C desde el campamento «La Cascada» en la aridez del estado de
Coahuila, México.

Humberto Olvera

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