Recorriendo el Lejano Oeste Sanjuanino

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Aventuras en la Cordillera Sanjuanina (Segunda Parte)

por Marcelo Scanu

Riquezas de la entrañas de la Tierra.

Ascendiendo un poco apareció el mentado socavón de la mina, un profundo hueco hiriendo la montaña hasta sus entrañas. Se habían tomado muchas precauciones en su construcción, estaba apuntalado y con un alambre a modo de guía para descender. Se notaba la mano de un experto aunque contaba con medios limitados acordes quizás a los resultados mezquinos o elusivos del yacimiento. Cabe la posibilidad de no poder beneficiar pequeñas cantidades del áureo mineral desperdigado al azar en la roca. Sabe Dios la causa de la desaparición de la empresa, sin embargo encontramos en la entrada dos cascos, una piqueta, implementos de cocina y una lámpara de carburo atestiguando el espíritu latente de los hombres en su afán de regresar y perseverar en el emprendimiento.

No dudamos en entrar, pero en este caso nosotros tomamos las precauciones. Además de calzarnos los cascos amarillos y de prender las lámparas frontales traídas exprofeso, uno de nosotros se quedó afuera en todo momento. Motivos no nos faltaban, esta es la zona más sísmica del País, con posibilidades en cualquier momento de sufrir un terremoto de gran magnitud. Incluso, en 1894, a pocos kilómetros de donde nos encontrábamos (29° 45′ de Latitud Sur y 69° 00′ de Longitud Oeste), fue el epicentro del mayor terremoto sufrido por la Argentina y conocido precisamente como “Terremoto Argentino“. Se le asignó una magnitud de 8,2 grados sintiéndose hasta en Buenos Aires. Para comparar este movimiento telúrico, baste recordar que tsunami de 2004 fue originado por un sismo de poco más de 9 grados. Volviendo a 1894, no quedó tapia sobre tapia en Iglesia, y causó importantes destrozos en la capital de San Juan y en La Rioja entre otros centros poblados a 500 kilómetros a la redonda e incluso en Chile. Sin embargo sólo se registraron 52 muertos en la provincia de los cuales 21 fueron en los cercanos poblados de Iglesia, Las Flores y Rodeo. Estas localidades, de modesta población, habrán acusado una tragedia terrible para sus habitantes. Otras consecuencias fueron el deslizamiento de rocas y laderas enteras y la aparición de grietas y aguas termales. Ante esta situación cabe preguntarse como la Barrick, la minera explotadora de los yacimientos de la región, puede decir que sus diques de cola son seguros. Para quien no lo sepa, un dique de cola es precisamente eso, una represa de tierra, impermeabilizada o por lo menos así lo aseguran, donde vuelcan millones de litros del líquido elemento junto a los desechos de cianuro y otros. Un movimiento de estos y los lagos de agua contaminada con cianuro serían drenados esparciendo su veneno por los ríos y arroyos de esta provincia árida. Una razón, de las muchas, para no permitir la minería con este peligroso elemento.

Con sumo cuidado nos introdujimos dando gracias a los cascos descubiertos, nos protegieron del traicionero techo del exiguo túnel. Algunos cambios bruscos del nivel también nos mantenían en alerta. La roca se encontraba herida por la explosión de dinamita o pólvora, los conocidos como “tiros” por los mineros. Excrementos de aves daban cuenta de la utilización como refugios y no descontamos lo mismo hayan hecho pumas y zorros, abundantes en la zona. Al final del recorrido, el aire escaseaba tanto por la altura sobre el nivel del mar como por la profundidad en las entrañas de la tierra, llamativa contraposición de elementos. Los 17 metros de largo, expuestos por Bibi como ciertos, fueron constatados por nosotros. Difícil la vida de minero, aun aquí, no tan lejos de la civilización. Magra recompensa para una dura vida. Incluso, que sepa, ningún minero se ha hecho rico. Si nadan en dólares las grandes empresas mineras trasnacionales, cotizantes en Nueva York, Toronto, Paris y Londres, las cuales dejan ínfimas regalías en esta y otras provincias contradiciendo lo expuesto por quienes le abren las puertas, satisfaciendo su ilimitada codicia y rapiña.

Salimos al exterior, con el radiante sol sanjuanino como testigo y en la lontananza, el puesto de nuestros amigos. Caminando por los alrededores y sobre el filo, descubrimos toscas construcciones de piedra donde se alojaban los mineros, miserables refugios en esta montaña castigada por los elementos climáticos especialmente el fuerte viento.  En el llano y a lo lejos se veían los centros poblados, los cuales de noche e iluminados acrecentarían la soledad y melancolía de los trabajadores. Emprendimos el raudo descenso, debido a la hora y al llamado de nuestros estómagos, los cuales deseaban llenarse con la exquisita comida de Delmira. Sus hábiles manos ya estarían cocinando para nuestro deleite.

Petroglifos.

No nos equivocamos y al descender nos estaban esperando con el sustancioso almuerzo, la sobremesa se prolongó como de costumbre con interesantes diálogos con nuestros amigos y posteriormente la tranquilidad y el estómago lleno dieron paso a la siesta reglamentaria por estos lares. ¡Que diferencia con nuestra agitada vida cotidiana de ciudad! Al levantarnos, un radiante arco iris nos deleitó.

Ya tarde ese mismo día se nos ocurrió ir a reconocer un petroglifo descubierto por Bibi. Este se encontraba no muy lejos en el filo montañoso entre la mina y “el locutorio”. Este lugar con un nombre tan curioso tiene un origen llamativo. Como en esa lomita la señal de celular se puede captar, obviamente se va a llamar desde allí. En eso estaba Bibi, charlando con alguna bella señorita de los poblados cercanos cuando se topó con una roca decorada con grabados rupestres representando unos animales. Nuestro amigo le sacó una foto con su celular y esta picó nuestra curiosidad. Aunque tarde y con amenaza de lluvia, partimos a pié guiados por nuestro baqueano a caballo.

Arribados al lugar, éste no parecía diferente a muchos en los alrededores. Sin embargo, es obvio que era un lugar ceremonial y religioso de los antiguos pueblos. Puedo arriesgar algunas hipótesis en cuanto a este tema. Quizás, y siempre en el terreno de la suposición, ocurrió algún hecho fuera de lo común tal como la caída de un rayo o una gran cacería o simplemente este punto era un mirador desde donde se observaban las presas. Toda la zona de Agua Negra y adyacencias presenta profusión de estas representaciones rupestres, de diferentes épocas y estilos. En la primera expedición relata al principio de la nota, redescubrí entonces un extenso campo de petroglifos con motivos tales como máscaras, hombres con pipas o trompetas entre otros. Lamentablemente, y aquí debo criticar a las autoridades que en la provincia deberían cuidar estos bienes culturales, muchos han sido depredados. El extraordinario panel de Guardia Vieja, con representaciones de pisadas de ñandú y hombres a caballo de la primera época de la conquista, fueron mutilados hace años y últimamente me informaron que habrían desaparecido totalmente cerrando así un triste círculo de hechos vandálicos.

Con las luces del día en franco retroceso ubicamos la roca con los grabados. Como en otras de la región, se superponían trazos de diferentes épocas entre ellos un signo parecido a una svástica. Mi conocimiento y olfato me indicaban que esta piedra seguramente era parte de un grupo de rocas con grabados, algo común en el arte rupestre. Efectivamente, no caminé mucho hasta toparme con el resto. Como de costumbre, rocas de diferentes tamaños y grabados de diferentes épocas desconocidos incluso por nuestros amigos. En una, unos trazos entrelazados serían probablemente un mapa de la comarca. En otros, dibujos ininteligibles y los omnipresentes camélidos y figuras de jinetes sobre caballos (?). Ya las luces de los pueblos estaban encendidas, las largas sombras nos envolvían y el viento calaba hasta nuestros huesos cuando abandonamos el mágico lugar. Para colmo de males comenzó a lloviznar insistentemente. Mientras desandábamos nuestros pasos, recordé a mis compañeros de cuanto lamentaba no haber sacado oportunamente, hace años, una foto en la quebrada río arriba del puesto. En un alto de la marcha, a pleno mediodía con el implacable sol en el cenit y entre unos arbustos, yacía una roca redondeada con la típica pátina del desierto. Grabada sobre la superficie, exquisitamente, se observaba un chaman o médico brujo son rayos o plumas. Aunque al regreso buscamos y en posteriores salidas reiteramos su localización, nunca más conseguimos dar con él. Cruzamos el arroyo algo crecido y pronto el cálido fogón de la casa nos brindaba calor y protección.

Hacia la Quebrada de San Lorenzo.

Dos días siguieron con fuertes precipitaciones en los alrededores. Mis antiguos amigos, los nevados de Pismanta (con su cumbre redondeada perfecta y armónica) y el de Bauchaceta, aparecieron resplandecientes al sol. La nieve acumulada durante las tardes y las noches, anunciadas por relámpagos y fuertes truenos, daba un toque de distinción a tan altas atalayas. Las labores propias del pastoreo prosiguieron. Las cabras eran encerradas en el corral y ordeñadas para conseguir la materia prima de los afamados quesos. Incluso Bibi revisaba las herraduras y los dientes de su caballo, fiel acompañante de aventuras.

Nos comunicamos con Iván y, aunque no teníamos le mentado “permiso” decidimos ir de cualquier forma a nuestro objetivo, la Quebrada de San Lorenzo. Nuestra intención: Explorar y buscar la llave de entrada para los cerros más alejados del macizo y así iniciar la segunda etapa de exploración en esta vasta y magnífica zona. Ya prácticamente todos los cerros de la quebrada cercanos al camino tenían por lo menos una ascensión, efectuadas por nuestro grupo desde 1991 o por otros inquietos montañistas.

Iván nos pasó a buscar en su camioneta y luego de despedirnos de nuestros amigos, enfilamos hacia la Aduana y deberé decir, que mi humor no era de los mejores. Las “autoridades” turísticas de San Juan, ante nuestro pedido, trataban de despertarse y apenas comenzaban a debatir la posibilidad de firmar un papel posibilitando nuestro normal desplazamiento por la zona. Es obvio que en la provincia el turismo no es una prioridad, como lo es la minería contaminante. Ya ante el personal de control nos pusimos firmes, incluso todos los presentes comenzaron a quejarse de múltiples problemas, dilaciones y torpezas en cuanto a trámites y demás requisitos burocráticos. Ni siquiera había una unidad de criterio pues mientras uno decía no, el otro nos autorizaba. Al final pudimos pasar, dejando como es debido nuestros documentos en el Grupo Guardia Vieja de Gendarmería Nacional, como es debido.

El cielo despejado auguraba unos lindos días, rápidamente pasamos por El Arenal y a los 4100 metros sobre el nivel del mar ingresamos en la Quebrada de San Lorenzo, ancha y multicolor. El San Lorenzo (5830 msnm), del cual subimos por primera vez sus cumbres bajas de 5700 msnm, relucían reverbando los rayos del fuerte sol cuyano. La nieve de los días anteriores casi no existía. Tomamos la antigua huella minera, la cual estaría en buenas condiciones. Hacia unos meses la habían recorrido. Ganamos altura, llegando a una zona de zig zags donde la huella hería los amarillentos estratos. Rocas de diferentes tamaños dificultaban la marcha y de tanto en tanto bajábamos a sacarlas. Se notaba un gran deterioro, en parte también por culpa del agua y del deshielo. Un difícil paso fue superado pero el próximo nos detuvo. No era ya posible proseguir. Allí descendimos y armamos las carpas en un balcón privilegiado con vistas a la Cordillera de Olivares y a la de Agua Negra.

Desde nuestra atalaya, divisamos no sólo las nuevas huellas, abiertas para hacer los relevamientos del túnel que se quiere construir hacia Chile, sino también los pozos de sondeo y perforaciones para conocer la consistencia del suelo. Nos habíamos encontrados con los trabajadores encargados de estos trabajos en lo de Muñoz donde nos ofrecieron su colaboración. Incluso en ocasiones nos miraban y saludaban desde la lejanía. Realmente es una pena la destrucción de este lugar otrora tan salvaje y prístino simplemente por un capricho ligado a intereses políticos y económicos. Tanto los pasos de Mendoza y Catamarca y próximamente el de la Rioja, tienen  mejores características para el transporte de mercaderías, el de Agua Negra descolla por motivos turísticos y bien promocionado sería una meca en cuanto a desarrollo en este aspecto.

Nuestras caminatas por la zona nos permitieron sentar las bases para futuras expediciones. Seguimos el camino por unos acarreos y un portezuelo teniendo cerca al Cerro Bifurcación (5223 msnm) al cual le efectuamos la primera ascensión en 1991. Grandes cerros nevados aparecieron en el horizonte, siendo estos los próximos objetivos andinísticos a tener en cuenta por nuestro grupo. Lo exiguo del tiempo faltante y los compromisos de mis acompañantes no permitieron aventurarse más lejos. Luego de algunos días llegó Iván con su gran camioneta y  desandamos nuestros pasos terminando en Rodeo con un gran asado en lo del Padre Beorchia Nigris y demás amigos. Nos quedamos con ganas de ascender pero también con los gratos recuerdos de haberlo pasado bien, rodeados de naturaleza y valiosas amistades.

Para quien desee ahondar sobre las restricciones impuestas en esta zona de la Cordillera y quienes son sus responsables los invito a leer mi artículo “Acceso Restringido a las Montañas”

Mientras terminaba este artículo tuve la grata noticia del segundo ascenso a un cerro cercano a la Quebrada de San Lorenzo, el Cerro de la Quebrada Sarmiento de poco más de 5050 msnm, una bella montaña redondeada y multicolor cuyo primer ascenso conseguimos en 1992. Más o menos durante la época de nuestra expedición, el mendocino Pablo David González y su hermano lo ascendieron por otra ruta, desde la quebrada.

Videos: Cada entrada tiene varios videos, se pueden abrir clickeando en el sector superior derecho.

http://www.liveleak.com/view?i=6e2_1247630435

http://www.liveleak.com/view?i=43b_1247538163

http://www.liveleak.com/view?i=f50_1247450758

Marcelo Scanu para NoticiasOutdoor

Un comentario sobre “Recorriendo el Lejano Oeste Sanjuanino

  • el febrero 21, 2011 a las 1:38 pm
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    Marcelo, me gustó mucho tu relato. Tengo ganas de conocer esos lugares y de ser podible pasar unos días en lo de los Muñoz. Quería saber cómo hacer para contactarme con ellos, si dan albergue a cualquiera que se los pida, cuánto cobran, cómo hacés con la comida,etc. Cualquier info al respecto te la voy a agradecer.
    Cordialmente.
    Virginia

Comentarios cerrados.